José Risueño y Alconchel
Granada, 18 de abril de 1665 - Ibidem, 1732)
San Rafael
Precioso óleo que representa un San Rafael sobre fondo de celaje montañoso. La obra que se debe atribuir a la mano de José Risueño (el último gran epígono del racionero, Cano) es una obra de marcado carácter naturalista con la idealización propia de la escuela que destaca por ese carácter ya más preciosista que vislumbraba el arte del siglo XVIII del que Risueño se hizo eco en obras como esta. La composición en forma de aspa representa un monumental San Rafael en el primer plano, mirando al espectador, sobrio y seguro que protege al niño que se representa a su lado en un segundo plano. El estado de conservación de la obra es bastante aceptable, aunque requiere de limpieza de suciedad superficial (ennegrecimiento) y barnices oxidados, pero el soporte está bastante bien ya que se reenteló en algún momento de su historia y apenas presenta repintes de consideración.
